Cuentos de X,Y, y Z (4)

FORMAS DE VIDA, FORMAS DE MUERTE

Z tiene un carácter agradable, comprometido, vital y desinteresado, se preocupa por su amiga Y, que está siempre a disgusto, triste, agobiada.

Es por la tarde: el crepúsculo. Sentados en la arena de una playa desierta, frente al mar, miles de nubes rosas, azules, naranjas vuelan a gran velocidad sobre las cabezas de Y y Z.

Como Z sabe que a Y no le gustan los silencios, que la conducen a pensamientos oscurísimos, comienza una conversación. La maravillosa tarde que los contiene hace que las frases de Z se tornen filosóficas y apasionadas. Z trae a la memoria versos antiguos y habla con una voz profunda y hermosa. Observa el parecido que tienen el crepúsculo y el amanecer, discurre sobre la muerte y la vida, sobre el nacimiento y sobre la vejez. Las palabras se le amontonan en la boca, miles de citas se entrecruzan en su mente, habla de pintores que plasmaron atardeceres en sus cuadros, y sonríe al comprobar que cada tarde el paisaje muere en la belleza de su propia muerte y que, mediante ese suicidio, nos proporciona una secuencia única que jamás se repetirá, aunque se multiplica en infinitas versiones a lo largo de la eternidad.

Un poco después, cuando Z se queda de nuevo callado, dejando paso a un silencio que apuntala más, si cabe, la belleza del atardecer, Y dice: tengo frío.

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~ por pablobullejos en agosto 11, 2009.

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